viernes, 9 de octubre de 2009

3° Mención

Belisario Zalazar Saravia

Caos
Hace tiempo, no recuerdo cuando
Habite esta tierra encerrado en otro cuerpo
Innumerables veces retorne del Leteo
La verde suavidad del césped
La reconozco. Parece que todo sucedió ayer
Pero ese amanecer se ha perdido
Tal vez para siempre.
Todo parece presente, aunque nada recuerdo vivazmente
Las tranquilas aguas del río subterráneo
Despojaron los reflejos dejándome sin gloria, sin objeto.
Con la mirada advertí el oscuro principio
En que el universo encendió su existencia
El caos cortó sus fauces y salió una luz brillante
Y comenzó a ordenarse lentamente el cosmos
Urdido en retóricas simetrías
Materia originaria orbitaba ciegamente por el infinito.
Mis ojos se abrieron con el comienzo del tiempo
Pude divisar la aurora cual un místico espejo.
Recorrí planetas inertes en horrendo vacío
Bajo las tinieblas sórdidas me invadió
Un pánico terrible, indescriptible.
Suspendido vague por eones eternos
Inconsciente me lance de los pórticos primales;
Solo estuve en un páramo inhóspito
Mientras los árboles crecían para ser árboles
Rodeado de insondables océanos
Percibí su ondular negro sumido en siniestro abismo
Plagado de aterradores rugidos.
En desoladas y oscuras cavernas
Que pueblan la extensa llanura
Encontré refugio a mi soledad.
Fui los primeros ríos que descendieron
De lisas cumbres de las más antiguas montañas
Desembocando mansamente sobre mares turbulentos.
Negros cielos vaticinaron el fin,
Nubes humeaban fuego altivo
Chillaba el viento, y las tormentas desbordaban los valles
En tanto la luna roja sangraba odios hacia el Sur;
Rayos eléctricos avivaron la inmensa oscuridad,
Aciagas sombras imperceptibles aullaron en la lejanía
Y espectros impacientes salieron de la Tierra henchida
Vomitados sin razón alguna, bañados con piel cetrina.
Demonios invisibles, volaban sobre la turbia noche
Por causa azarosa del destino insuflaron las carnes pútridas
De de estas criaturas monstruosas, cuyas formas primitivas
Extintas por la selección de la Natura
Ninguna pesadilla es capaz de recrear,
Perdidas en la memoria, entre la vigilia y el sueño
Acechan el insoportable recuerdo
Tejiendo horribles augurios.
Tras lodazales cubiertos por ancestrales cipreses
Oculté mi alma, temiendo a las bestias
A aquellas pantanosas estancias donde el Sol no llegaba
Atrapado en los ramajes
Que se alzaban como infranqueables muros
Agitando estrepitosamente sus brazos retorcidos.
Espesas sombras impregnaban los laberintos
Trazados por el barro y el frío musgo,
Crecientes escamas frenaban mis continuos deseos
De salir huyendo frenéticamente por senderos taciturnos.
De estancadas aguas bebí su ponzoñosa esencia
Una y otra vez la locura acudió letal.
Abatido por el sueño, fantaseé oníricas realidades
¡OH delirios laberínticos
Tejidos sin numero por la araña gris del universo
El tiempo ya no es tiempo, anacrónica eternidad
En solitarios y espantosos llantos,
Mi solemne condena convierte!
Asolados los valles donde los lirios mansos descansan
En la tímida noche acariciada por el Notos
Explore abatido por el miedo el entorno
Sembrado por tumbas milenarias;
Sepulcros que jamás volverán a levantarse.
Perdido en una espesa niebla descendí por fosas
Que emergían del suelo yermo exhalando un veneno fétido.
Atravesé húmedas catacumbas tragadas por el pasado incierto
Escarpados senderos bajaban ilimitadamente a un desconocido territorio
Regido por la oscuridad violenta,
Y me encontré a mi mismo ahogado en las oscuras corrientes
Del mítico Averno, regado por un silencio ronco.
En aquellas moradas Helios nunca hunde sus doradas manos,
En aquel lugar tropecé con la desesperación
E indague a la ficticia esperanza envuelta con mortuorio velo.
El señorío de la Oscuridad perdió mis días
Y la tropa de atroces demonios sofoco la pasión.
No existen nombres ni idea posible de encarnar los quebrantos
Ni la desolación absoluta asemeja tal experiencia.
Ciego el intelecto, muere fácilmente; tonantes gritos
Sollozos, diversos males, retumban en los muros
Que lo engullen todo, espacio y tiempo.
Sepultando las efímeras edades descifré
Ciclos circulares grabados en el Universo remoto;
Pisaba yo la negra tierra cuando los Hombres
Bajaron temerosos de árboles perennes
Antiguos saberes extraviados en el Inconsciente
Emanan por sí solos el recuerdo maldito
Viejos secretos anteriores a cualquier progenie u perdida estirpe
Resguardados en la grieta tenebrosa del Erebo
Sin forma ni espacio, en los zumbidos murmurantes del Caos.
Que ha de mantenerse oculto para el bien de todos